viernes, 28 de agosto de 2015

#CRÓNICA 5. LLEGADA A #ROVANIEMI #LAPONIA #FINLANDIA


Lunes, veintisiete de julio de dos mil quince. El sonido de la música del móvil, me despierta. Abro los ojos y veo la intensa luz que entra por la ventana. Tengo la sensación de que me acabo de acostar. Son las cinco y media de la mañana. Muerta de sueño me levanto y empiezo con la rutina mañanera, aseo, desayuno... que concluyo, una hora y media más tarde, con el cierre de la maleta, el abandono de la habitación del hotel y la entrega de la llave, mejor dicho, de la tarjeta.

Me dirijo al Aeropuerto de Helsinki, para tomar el vuelo a Rovaniemi. En esta ocasión, me toca hacer la facturación del equipaje, a través de unas máquinas, que me proporciona más de un dolor de cabeza, porque el nombre o los apellidos, no están correctos. 

Vuelo con la compañía Norwegian. El embarque lo realizamos a las 9:45 por la puerta 17. El vuelo salió a las 10:15 de la mañana. La duración fue de una hora y cuarto aproximadamente. A mi me gusta ir en pasillo, pero esta vez, me tocó en el asiento de en medio. La animada charla con Lourdes, hizo corta esta hora.


Y... cuando llegué a la cinta a recoger mi maleta....
...me encontré con esta sorpresa...


Al salir del aeropuerto, el día estaba nublado y lloviendo. Ya estaba en la Capital de la Laponia Finlandesa, en el pueblo de Papa Noel. Los renos del Aeropuerto, el frío y la lluvia, me trasladaron en ese mismo instante, a la Navidad.




...CONTINUARÁ...

lunes, 24 de agosto de 2015

#CRÓNICA 4. #CATEDRAL DE #HELSINKI #FINLANDIA

Sin apenas darme cuenta, me encontré junto a Tuomiokirko, la Catedral luterana de Helsinki. Me gustó verla recortada en ese cielo medio nublado. Miré la cúpula más alta, coronada por esa cruz dorada...
Me fijé en la hora que marcaba el reloj. Pasadas las ocho de la tarde. La intensidad de la luz eran aún tanta, que me sorprendía... Y reparé en las cúpulas más pequeñas. Desde mi perspectiva, sólo veía tres. El color verde, resaltaba entre el dorado y el blanco, en este hermoso edificio de estilo Neoclásico, dedicado a San Nicolás y que fue construído por el arquitecto Carl Engel entre el 1830 y 1852. 

Mi mirada siguió desplazándose hacia abajo. Fue entonces cuando me fijé en las esculturas que representan a los apóstoles. Vistas desde este ángulo contrapicado, me parecían grandiosas, esbeltas, con movimiento...


Al acercarme a la puerta de entrada,  escuché el maravilloso sonido musical que en aquél instante, sonaba en el interior de la catedral. Se estaba realizando un concierto. No había mucha gente escuchándolo y no permanecí mucho tiempo allí, aunque me hubiera gustado sentarme tranquilamente, en sus bancos de madera, cerrar los ojos y disfrutar de la música. En seguida, se acercó un chico y comentó que no se podía hacer ni fotos ni vídeos. Así que todo el tiempo que estuve en su interior, lo dediqué a disfrutar de su simetría, de su planta de cruz griega, de su sobriedad, de sus columnas jónicas, del órgano, del púlpito dorado, de la pintura que preside el altar que representa La deposición de Cristo en el Sepulcro...

Una vez en la calle, me gustó dar una vuelta a su alrededor y ver sus cuatro puntos cardinales. Y como no... me quedé impresionada por la Plaza del Senado y el conjunto urbanístico que la forma, con sus edificios, sus colores, el monumento a Alejandro II de Rusia de W.M. Runeberg...
Fue justamente al fotografiar el monumento, cuando recordé el Proyecto que hemos estado trabajando este curso en el instituto, sobre la Fotografía Panorámica y realicé estas panorámicas en la que podemos admirar la belleza de esta Plaza.

También en esta ocasión,  me despedía de este hermoso lugar, llena de Belleza, de Arte y de Música.




...CONTINUARÁ...

jueves, 20 de agosto de 2015

#CRÓNICA 3. #MONUMENTO A #SIBELIUS #HELSINKI #FINLANDIA




En la Crónica anterior, que es la segunda que realizo de este viaje por Laponia, os comentaba algunas de mis primeras impresiones y compartía algunas imágenes de mis primeros pasos por la ciudad de Helsinki. En ella no incluí el Monumento a Sibelius porque quería dedicarle esta crónica especial. Amo la música. Tener la oportunidad de visitar el país de este gran compositor y el Monumento en su honor, era uno de los momentos esperados del viaje.
Como ya he comentado en varias ocasiones, cuando sé que voy a visitar un país, una ciudad, un monumento... no me gusta mirar las fotografías que hacen de ellos, otros compañer@s fotógarf@s. Me gusta leer, documentarme, conocer su historia... Y cuando estoy allí, dejarme impresionar, dejar que me cuente, empaparme de sus colores, los ángulos, sus luces y sombras... En esta ocasión, también lo conseguí.
Esta es la primera visión que tuve cuando empecé a caminar hacia él, cruzando el Parque Sibelius que está cercano a la costa oeste de la ciudad.  Podía apreciarlo radiante, entre el verde de los árboles. Algunas personas lo disfrutaban. Al mirarlas, me dí cuenta perfectamente, de sus dimensiones. Poco duró este instante... en seguida, fue tomado por los compañer@s del viaje, que se apresuraban a llegar junto a él para hacerse la foto. 
Yo me acerqué a él, con calma, con alegría, dejándome llevar... Me gustaba descubrirlo y disfrutarlo. Ahí estaba la firma de su autora Elia Hitunen que brillaba nítida después de tantos años.

La magia de cada rincón, de cada detalle...la creatividad en cada centímetro...todo en él despertaba mi curiosidad, mi interés... a cada paso y en cada giro, mi mirada se quedaba pegaba a esas curvas, esos cortes...
El tiempo pasaba rápido para mí. Al fin conseguí alejarme de sus entrañas y disfrutarlo desde el otro lado. Esperar a que los visitantes se alejaran y tenerlo desde esta perspectiva, era como un triunfo. Y allí estaba su rostro. Retratar las hermosas curvas de su perfil, me hizo trasladarme a su época. 

Continué recorriéndolo palmo a palmo...en cierto momento noté que podría estar allí horas y seguro que seguiría encontrando perspectivas, sombras, figuras... Mis expectativas se estaban cumpliendo.
Y de repente, la fantasía también me atrapó. Fue entonces cuando mi imaginación voló descontrolada. Desde esta perspectiva, veía a un maravilloso camello comiendo las hojas del árbol.
Ahora sí que se estaba terminando mi tiempo junto a él. Caminé hacia el otro lado del Parque, llena de música, de creatividad, de arte... entonces me volví y esta fue la última imagen de este plástico y maravilloso monumento al compositor Sibelius. A partir de ahora, cuando en el Teatro de la Maestranza de Sevilla escuche algunas de sus obras, cerraré mis ojos y estoy segura, que volveré a sentir la intensidad de estaos momentos.



domingo, 16 de agosto de 2015

#CRÓNICA 2. PRIMERAS IMÁGENES DE LA CIUDAD DE #HELSINKI

....al fin estaba en mi habitación del hotel, dejando las maletas, preparando mi equipo fotográfico...

El reloj me decía, en torno a las seis de la tarde, que era la hora de salir a dar los primeros pasos por la ciudad. El tiempo era fresco para mí,  pero con mi forro polar, esperaba no tener frío. El cielo estaba cambiante, con nubes blancas, grises y algunas más negras, que dejaban ver el bello tono azul. 
En estas primeras horas de viaje, ya había empezado a conocer a Isabel y Lurdes, dos chicas que se convertirían, al final del viaje, en buenas y divertidas compañeras. Nuevamente, formábamos el triángulo: Barcelona-Madrid-Sevilla. Y Sevilla, también estaba presente en Helsinki.
El recorrido me llevó a descubrir las calles, los edificios, el casino, la playa, el embarcadero, el estadio olímpico... Los primeros colores impregnaban mis retinas.






Tuve la oportunidad de encontrarme con ellas, mientras escuchaba algunas de sus historias. Me gustaba esos tonos verdes-turquesas que tenían y que la luz de la tarde me hacía descubrir.

 


Y como siempre que empiezo un viaje, mi mirada en esas primeras horas, aún está dispersa, sorprendida, quedándose quizás, en lo más evidente, en lo más superficial... De eso soy consciente, un par de días después. En este viaje, también me sucedió. Aunque desde el primer instante, noté como las bicicletas, los tranvías y sus cables... me seducían y me animaban a fijar mi atención, a tener ganas de retratarlos...



De vuelta al hotel, noté la intensa claridad que había, aunque eran ya las nueve de la noche. Entonces fui consciente de los efectos, que en estas tierras del norte de Europa, produce del Sol de Medianoche. Una ducha rápida, una cena en compañía y dormir bajo un buen edredón a la luz del día y con los hermosos momentos vividos en este primer día de viaje...

...CONTINUARÁ...

lunes, 10 de agosto de 2015

#CRÓNICA 1. #VIAJE A #LAPONIA. LLEGADA A #HELSINKI. DESDE EL #AEROPUERTO AL #HOTEL.


Preparar una maleta llena de ropa de invierno, bajo los más de cuarenta grados del mes de julio, no había sido fácil. Acostumbrada a tener que llevar muchas medicinas, los repelentes de mosquitos, la mosquitera, los biquinis... esta maleta, en principio, no parecía muy complicada. Pero me costó seleccionar bien qué llevarme para combatir en frío. 

En el momento que cierro mi maleta, comienza mi viaje. A las dos en punto de la tarde, partía hacia la Estación de Santa Justa en Sevilla, para coger el AVE a Madrid que salía a las 15:00. El tren iba lleno y el espacio para la maleta, como siempre, ocupado. Me tocó sentarme junto a una encantadora mujer que iba a Córdoba y que era una gran viajera. Me contó sus aventuras por el mundo y su subida a las altas montañas. Su mirada brillaba al recordarlo y me transmitía su pasión por viajar. Retazos de esas historias, perdurarán para siempre en mi recuerdo. El tiempo y el trayecto, se nos hizo tan rápido, que sin darnos cuenta, ya nos estábamos despidiendo. Al momento, otra pasajera ocupó su asiento junto a mí. Una chica joven y su ordenador. Nos saludamos. Yo leí, el resto del camino, hasta llegar a Madrid, ella centrada en su ordenador. La llegada a Madrid como siempre, también llena de alegría y cariño. La sonrisa y el abrazo de Estela, me daban la bienvenida. 

Ella ultimó su maleta, mientras reíamos, felices por el reencuentro. Dormimos al intenso calor de la noche madrileña. El sonido del despertador, a las siete de la mañana, nos hacía presagiar los temidos "madrugones" del viaje.

A las ocho y media de la mañana, ya estábamos en el aeropuerto. Facturación de maleta y billete. En esta ocasión, volábamos con Finnair desde la terminal 4. Pasadas las nueve y media, hacíamos el embarque por la puerta J49. En autobús llegamos al avión y cómodamente esperamos sentadas en los asientos de la fila siete, la partida a las diez quince.



En Finlandia es una hora más tarde, así que después de un vuelo de cuatro horas y media, llegábamos al Aeropuerto de Helsinki a las tres y media de la tarde hora local. Durante el vuelo sólo nos ofrecieron "gratis" agua, café o zumo de arándamos. 

Recogida de maletas y un buen rato de espera, hasta que al fin, nos encaminamos al Hotel. Este viaje, ya sabía que iba a ser muy diferente a todos los que he hecho con anterioridad, pero aún así, no dejé de sorprenderme. Compartiría vivencias con un grupo amplio de personas de España y de Italia.



Este primer recorrido, desde el aeropuerto al hotel, siempre lo recuerdo. Son las primeras pinceladas que se marcan en mis retinas, sin tiempo a procesarlas, y que al final del viaje, recuerdo con cierta nostalgia. Las bicicletas estaban ya presentes.



...CONTINUARÁ...

jueves, 6 de agosto de 2015

¡¡¡TODO UN LUJO COMPARTIR EL VIAJE A #LAPONIA CON MI AMIGA ESTELA!!!


No sabría decir exactamente, cuánto tiempo hace que decidí, que un día conocería este maravilloso lugar del mundo, aunque es seguro, que como poco, hace 20 años. Desde entonces, ha estado en la lista de los lugares a conocer. Año tras año, le ha ido ganado la partida, los distintos viajes a otros países con culturas diferentes a la nuestra. El destino ha querido, que este verano, Laponia haya sido la ganadora. 

Tod@s los que me conocen bien, saben que para mí, Europa no tiene el atractivo mágico de esos otros rincones del mundo, que ya he tenido la suerte de conocer y de aquellos otros, que espero poder hacerlo más pronto que tarde y que tienen culturas diferentes a la nuestra. Como digo siempre, Europa está aquí mismo. Está cerca. No hay vacunas, hay hospitales, buenos caminos... Tampoco tiene para mí el atractivo de conocer la vida cotidiana que late en sus calles, los rostros de su gente, sus rituales...

Creo firmemente, y así la vida me lo ha demostrado en infinidad de ocasiones, que las cosas positivas y negativas, suceden en el momento adecuado y aunque muchas veces no nos parece que así sea, la perspectiva del tiempo acaba haciéndonos ver la idoneidad de esos momentos.

El verano pasado, a punto de irme a mi viaje a Etiopía, mi madre se puso enferma de repente y tuve que cancelarlo. La ilusión de su preparación, quedó enterrada. Mi amiga Estela se fue sola y yo, ya sabéis que me perdí por Croacia, Bosnia y Eslovenia, durante algunos días.

Y este año, nuestras circunstancias personales y familiares, nos han llevado directamente a Laponia. Llegó en el momento adecuado.

Pronto os contaré por dónde nos hemos perdido y las múltiples experiencias vividas. En esta primera entrada, de vuelta de nuestro viaje, quiero que las primeras líneas sobre él, sean para Estela porque como siempre, lo mejor del viaje ha sido compartirlo con ella. 

¡¡¡MUCHAS GRACIAS QUERIDA AMIGA!!! ¡¡¡SEGUIREMOS RECORRIENDO EL MUNDO!!!